“Por primera vez en muchos años Pepe había fallado. ¡Y tenía que ser hoy! Pensaron los fagots como un solo hombre. La música proseguía adecuadamente a pesar del incidente, y en esto que Lorenzo, el percusionista encargado de la caja, se adelantó ligeramente al interpretar el redoble que daría la entrada al pianista y a la sección.

Si hay algo que un percusionista nunca debe de hacer es perder el “tempo” y de hecho, Lorenzo no lo hacía jamás. Todo el mundo percibió el adelanto y cada uno intentó adaptarse al compás como pudo; se restableció la unidad.

Los siguientes dos movimientos transcurrieron sin incidencia y la orquesta dio lo mejor de sí misma consiguiendo un sonido perfecto y cargado de sentimiento.”

 

Fragmento de “Equipos de alta implicación. Una orquesta bien armonizada”

Los psicólogos deportivos conocen ampliamente los efectos producidos por la cohesión en los grupos de personas. No es ninguna novedad saber, en términos generales, que en los grupos con un elevado sentimiento de unidad se da una mejor comunicación entre sus miembros, las relaciones son más positivas y aumenta su eficacia y además la satisfacción de los miembros del grupo (Shaw, 1981).

Desde la psicología del deporte, se observa como la cohesión es un ingrediente esencial para disfrutar del rendimiento y del camino al éxito del equipo. Un equipo cohesionado tiene una identidad, una personalidad reconocible y un sentimiento común que le hace único y diferente. No es de extrañar entonces, que grandes equipos como el Bayer de München, el F.C. Barcelona o el Real Madrid se encuentren arriba en el ranking de equipos con mejor cohesión de grupo; esto es algo que se consigue dedicando recursos a trabajar dinámicas específicas de manera periódica a trabajar en esta línea.

 

Resulta inevitable comparar la música, en cierto modo, con el deporte. Ambas actividades guardan aspectos en común, como el esfuerzo, el sacrificio y la sensación de logro. En este sentido, la cohesión grupal en las formaciones musicales no es una excepción. Después de leer el pequeño fragmento de “Equipos de alta implicación. Una orquesta bien armonizada”, resulta más fácil conectar la psicología del deporte, el sentimiento de grupo y las orquestas.

Este pequeño fragmento refleja como una orquesta es algo más que un grupo de personas tocando cada uno de sus instrumentos. Una orquesta esta formada por un grupo de personas que se comunican y se coordinan con sus instrumentos, en la búsqueda de un resultado común. Se trata de un grupo de personas con una personalidad grupal única, con una forma de tocar y de interpretar que los distingue de otras orquestas. Unas personas que, como se aprecia en el texto, comparten un sentimiento de pertenencia y se apoyan en los demás cuando surgen problemas. Cada orquesta muestra un sello distintivo, con su propia identidad como conjunto. Formula objetivos comunes y se siente orgullosa cuando se logran, resalta los éxitos, fomenta la ayuda e integración y afronta los problemas aprendiendo de ellos.

 

Las grandes orquestas dedican recursos a crear una identidad y sentimiento de grupo propio. Así consiguen una atmósfera psicosocial saludable y positiva, que mejora el resultado artístico final.