COMPETENCIA EMOCIONAL Y EDUCACIÓN MUSICAL

Fco Fermin Galduf Cervera La competencia emocional  se trata de la toma de conciencia de uno mismo, del reconocimiento de las emociones individuales y cómo estas nos afectan y también se basa en la capacidad de tener control emocional para  manejar nuestra adaptación a la situación que estemos viviendo. La competencia emocional desarrolla la capacidad de mejorar la calidad de vida. Estamos en el momento en el que han entrado en la enseñanza   las competencias las básicas o clave y quien sabe si  dentro de poco se llamaran  competencias fundamentales o esenciales o hasta primordiales. Todas supuestamente encaminadas a preparar al alumno para el nuevo paradigma de sociedad en el que vivimos.Desgraciadamente no encontramos entre estas capacidades, a desarrollar transversalmente durante el periodo de formación del alumno, la competencia emocional. Nuestro cerebro se ha  desarrollado durante miles de años de evolución, para  analizar la percepción y  así poder adaptarlos mejor. La música es sonido,  que se transmite en forma de ondas.La música estimula los centros cerebrales que mueven las emociones.Nuestro cerebro  puede interpretar la música de diversas maneras bien sea  agradable, desagradables, excitante, tranquilizadora...etc. Según publicó JOSEFA LACÁRCEL MORENO (Universidad de Murcia) en  la revista "Educatio", n.o 20-21  en  Diciembre 2003 en un excelente trabajo titulado "Psicología de la música y emoción musical" "La música considerada como arte, ciencia y lenguaje universal, es un medio de expresión sin límites que llega a lo más íntimo de cada persona. Puede transmitir diferentes estados de ánimo y emociones por medio de símbolos e imágenes aurales, que liberan la función auditiva tanto emocional como afectiva e intelectual. Escuchar y “hacer” música desarrolla la sensibilidad, la creatividad y la capacidad de abstracción o análisis. No sólo cumple una función estrictamente educativa cuando hablamos de aprendizajes musicales, sino que también cumple otros fines. Nos propicia a descubrir nuestro propio mundo interior, la comunicación con “el otro” o “los otros” y la captación y apreciación del mundo que nos rodea."
Si la relación existente entre música y emoción  es directa, la educación musical es pues  un medio adecuado para desarrollar las habilidades emocionales.Los estudiantes de música son personas que están en contacto con las emociones de una manera más intensa y más habitual que los de otras disciplinas. Son generadores de emoción, pues saben que la interpretación de una pieza se trata de emocionar al oyente a través de la interpretación de ésta. Son personas que se emocionan durante la practica de la música pues al tratar de emocionar al oyente de manera natural se emocionan ellos mismos. podríamos decir la materia prima con la que trabaja el estudiante de música es la emoción. Según el doctor Stefan Koelsch de la   Facultad de psicología de la universidad de Bergen,  los músicos mientras producen sonidos, los escuchan y los coordinan con sus propios movimientos y con su propia producción de sonidos, recuerdan lo que han producido así como lo que producirán después, y generan actividad emocional. Todo esta inmersión en el mundo de las emociones coloca en una posición ventajosa al estudiante de música de cara al desarrollo de la primera de las habilidades de la inteligencia emocional la autoconciencia emocional, es decir conocer las propias emociones. Tener conciencia de las propias emociones, reconocer un sentimiento en el momento en que ocurre como primer paso para no estar a  merced de las emociones incontroladas. Entiendo que resulta fundamental trabajar el desarrollo de la competencia emocional paralela  en la enseñanza de la música aprovechando que la inmersión en la música es la inmersión en el mundo de las emociones. competencia emocional