Diez claves para preparar con éxito unas oposiciones

La gran oferta de empleo público que se espera para los tres próximos años, principalmente en educación y sanidad, ha disparado las expectativas de muchas personas, pero aprobar las oposiciones exige un método y un compromiso.

Desde que el Gobierno anunció hace unos meses sus intenciones de olvidarse de la austeridad en el empleo público y convocar 250.000 nuevas plazas de funcionario en los próximos tres años, muchas personas en paro o con un empleo de baja calidad ven en las oposiciones una vía de acceso a una vida más estable y segura. Pero éste no es un camino fácil.

Existen datos contrastados que afirman que solo la mitad de quienes empiezan la preparación llegan a presentarse a las pruebas y que aproximadamente son el 20% o el 25% quienes llegan al objetivo de aprobar y conseguir su empleo soñado. Para seguir la senda del éxito y evitar el abandono o la frustración os dejamos diez consejos y recomendaciones de nuestros docentes experimentados a todos los que por primera vez se acercan a la preparación de oposiciones.

  1. Compromiso firme. Sin esfuerzo personal y el número adecuado de horas de estudio, es improbable aprobar una oposición. Presentarse sin estar preparado y sin haber pasado por todo el proceso solo nos aporta la experiencia de los exámenes.
  2. Busca la preparación adecuada. No es recomendable preparar unas oposiciones por libre y en solitario. Puede pensarse que los preparadores o los centros de formación tienen intereses económicos puestos en conseguir alumnos, y es cierto. Pero no todo el mundo tiene la capacidad para aprobar una oposición sin ayuda. El aspirante también debe valorar si es capaz de avanzar por sí mismo o si le conviene la compañía y el apoyo de otras personas en su misma situación. Los preparadores dan seminarios personalizados y los centros de formación empiezan a ofrecer tutorías en las mismas condiciones.
  3. Planifica tu jornada. Preparar oposiciones no significa siempre estudiar el máximo de tiempo posible. Se recomienda dividir el tiempo diario en dos periodos: la mañana para aprender temas nuevos y la tarde, después de una pausa para comer, dedicada al repaso de lo anterior. Pero caben excepciones. Hay quien prefiere el estudio por la noche o quien ya tiene un trabajo y debe adaptarse a su horario laboral. En todo caso, lo necesario es planificarse: marcarse objetivos (realistas, para no caer en incumplimientos y frustraciones) y cumplirlos.
  4. El orden. Se recomienda trabajar con un orden y avanzar por el temario unidad por unidad, y no lanzarse a un estudio global y desordenado. Los repasos y las lecturas complementarias siempre son de ayuda. Los expertos recomiendan un enfoque gradual de las horas de estudio. De nada sirve empezar con jornadas inhumanas para después venirse rápidamente abajo. Es preferible empezar con sesiones más cortas e ir alargándolas progresivamente, aunque eso también depende de las circunstancias personales.
  5. No vuelvas la vista atrás. Los preparadores expertos aconsejan elaborar un cronograma y atenerse a él. Si, por cualquier circunstancia, algún día no se cumplen los objetivos, es mejor despejarse y retomar la tarea donde se interrumpió. Las técnicas de estudio son las que a cualquiera le han inculcado desde la infancia: lectura de los temas, elaboración de esquemas, composición de resúmenes y memorización de los datos necesarios.
  6. Descansa. No conviene olvidarse de descansar. Se recomienda dejar libre al menos un día a la semana y, si uno es organizado, el fin de semana completo. Lo que ya nadie recomienda son los largos periodos de estudio y aislamiento en los que el opositor pierde todo contacto con su vida social o familiar. Dormir el tiempo necesario también es necesario por dos razones: durante el sueño la memoria fija los nuevos conocimientos recién adquiridos y el estudiante necesita estar bien descansado y despejado para empezar el proceso otra vez al día siguiente.
  7. Haz deporte. A todos nos ayuda a despejar la cabeza, a mantener la forma física y a no embotarse con las largas jornadas de estudio. Es importante encontrar tiempo para practicarlo.
  8. Realiza simulacros de exámenes. Los centros de formación suelen hacer simulacros en las mismas condiciones que los aspirantes se encontrarán el día de la prueba oficial. Ayuda a controlar los nervios y a no enfrentarse a lo desconocido en el momento más importante. Saber cómo enfrentarse a las pruebas o hablar bien en público ayuda a controlar los factores externos y a centrarse únicamente en transmitir los conocimientos adquiridos sin fallar por el nerviosismo o la falta de experiencia.
  9. Aspira al máximo. No se trata de convertir el proceso de la oposición en una competición con otras personas que están en la misma situación, sí es imprescindible no olvidar nunca que en estas pruebas no se trata simplemente de conseguir un aprobado, sino de lograr la mejor nota posible. El número de plazas es limitado y solo las calificaciones más altas dan acceso a ellas. Si la oposición da acceso a una bolsa de empleo, la posición en ella también queda determinada por la nota.
  10. No pierdas la motivación. Incluso si fracasas, no hay que arrojar la toalla con facilidad. La recompensa final merece la pena.

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